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7 de septiembre de 2007

Te quiero - Mario Benedetti

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos mi amor
mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos mi amor
mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país la gente viva feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos mi amor
mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Después que te conocí,
Todas las cosas me sobran:
El Sol para tener día,
Abril para tener rosas.

Por mi bien pueden tomar
Otro oficio las Auroras,
Que yo conozco una luz
Que sabe amanecer sombras.

Bien puede buscar la noche
Quien sus Estrellas conozca,
Que para mi Astrología
Ya son oscuras y pocas.

Gaste el Oriente sus minas
Con quien avaro las rompa,
Que yo enriquezco la vista
Con más oro a menos costa.

Bien puede la Margarita
Guardar sus perlas en conchas,
Que Búzano de una Risa
Las pesco yo en una boca.

Contra el Tiempo y la Fortuna
Ya tengo una inhibitoria:
Ni ella me puede hacer triste,
Ni él puede mudarme una hora.

El oficio le ha vacado
A la Muerte tu persona:
A sí misma se padece,
Sola en ti viven sus obras.

Ya no importunan mis ruegos
A los cielos por la gloria,
Que mi bienaventuranza
Tiene jornada más corta.

La sacrosanta Mentira
Que tantas Almas adoran,
Busque en Portugal vasallos,
En Chipre busque Coronas.

Predicaré de manera
Tu belleza por Europa,
Que no haya Herejes de Gracias,
Y que adoren en ti sola.

A unos ojos

Tan cargada de vida está la verde absenta de tus ojos cuando hablas,
que emborracha mirarte, y tanto frío puede albergarse en ellos,
que se hiela mi pecho si me miras.
Soy apenas quien teme y quien desea.
No me mires si es tan sólo por juego o por despecho,
pues abrasas la llama que en mí prendes con apenas volver a mí tus ojos.
Pero si sólo es juego o es despecho, en esa luz de súbito relámpago
que enciende tantas veces tu mirada, quiero quemarme así si así me miras,
pues no existe el ayer ni importa el luego.

Anatomía de la melancolía

Alegra el corazón haber vivido,
y no importa del todo que el pasado no sea ya otra cosa que pasado.
Si nos quemó la llama del vivir,
su huella es una herida hecha de orgullo y de melancolía.
Pues vivimos una vez como nadie
(ni siquiera nosotros mismos) vivirá de nuevo.
Ese desvalimiento, esa tristeza que da sentir pasado lo pasado,
es nuestra condición, la misteriosa ley que, a nuestro pesar,
ha de cumplirse como si fuera el precio de la vida.
¿y cuál si no es el precio de la vida sino seguir viviendo
aunque sepamos que la parte mejor ya nos fue dada?
Pero si hay dignidad en la memoria
y admitimos que no fue un precio injusto el que debió pagar nuestro deseo,
se alegra el corazón de haber vividoal conocerse brasa de esa llama
por la que ardió en el tiempo.
Y ahora sabe, al fin, aunque lo tema, que le aguarda.

Las formas del engaño

De entre todas las vidas que una vida puede encerrar,
tú y yo nunca escogimos precisamente
aquella que podría habernos hecho odiar todas las otras,
esa que hubiera sido sólo nuestra.
Pero quizás la vida no se escoge y es ella quien elige.
O es el azar quien le da una medida a nuestros sueños
y los cumple o los niega sin destino,
con una sorda y terca voluntad que sólo de sí sabe, a pesar nuestro.
O quizá es una forma de destino lo que ahí se nos muestra oscuramente,
y en el pasado esté nuestro futuro definitivo ya, antes de escrito,
aunque no acierte el alma a descifrarlo,
pues el tiempo lo cifra y ella es tiempo.
O más sencillamente, acaso sea todo esto cuestión de cobardía
y nuestro amor, posible o imposible, una educada forma de engañarnos.

Los rostros de la noche- Abelardo Linares

No fue verdad la noche ni tus besos.
En la sombra mentía aquel jardín,
la anaranjada luna entre los árboles,
fríos bancos de mármol,
hondos pájaros desvelados cantando en altas ramas.
No fue verdad tu mano entre las mías,
el olor de tu pelo a hierba fresca,
su abrasado perfume, su perfume.
No fue verdad tu voz, ni tus palabras
que temblaban lo mismo que mi pecho.
Mentía la ternura en tu mirada
como mienten los sueños,
como sólo pueden mentir los sueños,
otorgándonos una felicidad que es de otro mundo
y que en su exacta perfección nos hiere
pues desvela posibles e imposibles
y nos dice un vivir que no es la vida.
no pudo ser verdad, y tú, alma mía,que viviste esa noche,
bien conoces qué precio ha de pagar tanta cordura.

Extraña certeza

Durante muchos años, a menudo me he acordado de ti,
o de tu imagen, para ser más exacto,
pues de aquello que amamos una vez sólo nos queda
(al igual que de un libro) una muy vaga impresión general y alguna anécdota.
Y a menudo también me he preguntado, buscando entre la niebla del recuerdo
no sé si una respuesta, qué dejaste en mí que sea mío todavía
y si no fue el amor, mi amor por ti y no tú mismo,
aquello que aún me importa y lo que busco aún al recordarte.
Si arde nuestra vida, ¿somos llama o aquello que se quema y es ceniza?
En esa desmesura que es el tiempo encuentran su razón amor y olvido,
pero no su medida.
Al recordarte, lo comprendo tan bien,
que importa poco saber o no saber,
sino tan sólo sentir que fuiste parte de mí misma,
que dentro de mí estás, como mis sueños,
que son y no son yo, pero en mí nacen,
que ya nunca de mí podrás borrarte y que,
quiera o no quiera yo el olvido, has de seguir viviendo con mi vida.

Qué extraña sensación esa certeza.

Fechorías del verbo- Alain Bosquet

Tengo el recuerdode un recuerdo
donde todo era rostro de rocío
sol íntimo entre los dedos
río puesto de rodillas
para recibir una caricia
tengo el recuerdo de un recuerdo
donde eras precisa y pura
y ahora es el poema quien te invita al suicidio
porque según respiro te invento
y te invento y te invento
y nos pierdes a los dos por reinventarte.