15 de febrero de 2011

Carta de despedida - Pía Augusto


No importa cuánto tiempo pase de por medio entre tu alma y la mía,
si más o menos alegrías o tristezas, de igual o diferente naturaleza.
Sólo me resta muy dentro el pequeño faro que destila la fantasía
de saber que podría haber sido de otra manera en comparación.
Imaginarte tanto tiempo, conocerte tan a fondo y aún así querer
confiar en que posiblemente fue la edad si no lo fue la inmadurez
de una época donde es imprudente hacerle caso a los impulsos,
cuando es mejor guiarse por instinto y aún así te mantuve cerca.
Verás que soy reacia a verte del modo en que debiera,
cuando sin quererlo te conozco más de lo que quisiera
por ser tan perceptible a mis sentidos que sos sólo quimera.
Y creerás que un perdón lo arregla todo como tantas veces ya
cuando por quererte perdonaba hasta la más ínfima infidelidad,
pero mi boca se habrá secado ya para ese entonces
cuando nuevamente vuelvas a rectificar tus errores.
Diré prefiero ese momento que te encuentra sólo y obsecuente
cuando dices lo más cercano a la verdad que pudiera escuchar;
en ese justo momento se acaba el mundo sin tener a dónde ir
cuando hallamos el lugar perfecto donde poder los dos sonreír.
Diré que te quiero sin pretextos ni dudas de morderme la lengua
porque a estas alturas no debieran de quedarte paradigmas,
ni habrán de dolerte las distancias si las hubiera como antes.
Yo sólo quiero que seas feliz si no es conmigo con quien sea
pero hazlo a tu manera y sin hacerme daño a mí.
Te dejaré escrita una postal sin un remitente ni mi dirección
para que sepas que fue amor y que si marcho es por vos.
Mientras tanto me censuro de sentir la obvia melancolía
de haber creído que algún día volverías a por mí;
ya me fuí con mi certeza de haber obtenido tu respuesta
y lo único que ahora resta es cerrarte el corazón.





-.Pía Augusto.-

Menos que real - Pía Augusto


Quién quisiera desvestir esa sonrisa
no sin antes apreciar sus comisuras.
Quién como yo no hurgaría en ti tanto
como para descifrar hasta tus silencios.
Poner manos a la obra cerca de tu boca
jalándote hacia mi ha sido más cercano
a sentir en verdad que es lo mundano.
Y tenerte justo ahí en mi, frente a frente
fue la simbiosis que le faltaba a mi mente.
Suena perfecto de tan sólo decirlo así
y es aún mejor el poder contemplarte,
teniéndote cerca pero estando distante,
sin lograr conseguir del todo odiarte.
No creo que te percates aún pero lo sé,
que cuando estás nervioso más sonreís,
pero cuando mejor mentís no sabés
y contenés la respiración hasta tres.
Es como un arte el mirarte tan bien,
lo sé todo de tan sólo leer tu piel.
Y esas manos me dicen siempre más
que las palabras que me resguardo
por no decir de pronto ya demasiado
y que parezca lo que digo inadecuado.
Podrás quizás pensar que haré sin ti
creyendo que lo eres todo para mi,
pero estoy viviendo en otro mundo
donde tu nombre está en los cuentos
y donde siempre fuiste menos que real.





-.Pía Augusto.-

8 de enero de 2011

Mi falta de buen juicio - Pía Augusto


Le miré de reojo en variadas ocasiones, tratando de hallarle algún defecto suficiente que me convenciera de mi falta de buen juicio. Y cada vez que supe ver, le ví ser humano siendo poco hombre.
Lo encontré impertinente pero encantador, apresurado pero venturoso y no creí ser capaz de olvidarle de un portazo. Es un hecho el que jamás haya cumplido esa promesa.
Tenía reunidas para sí muchas de las cualidades que de buen gusto aceptaría poseer para mí. Albergaba también algunos defectos que el no paso de la inexperiencia había traído aparejados y algún que otro pesar mal comprendidos.
Le exigí prudencia al mirarme, sutileza al hablarme; le pedí demasiado. Esas puertas una vez abiertas son difíciles de volver a cerrar.
Más complicado aún me sería serle indiferente luego, pero fue todo un reto que disfruté.
Sus maneras eran correctas pero precavidas, su boca era sinuosa y llamaba a entrar pero dejaba tras su aliento un velo de palabras rotas, incompletas, ligeras de compromiso.
Gesticulaba demasiado y parecía que buscaba aceptación celestial al alzar la vista cuando mentía.
Yo no le juzgaba pero no le creía, más mirarlo me complacía y su compañía alimentaba mi vanidad.
No era buen conversador ni hilaba demasiadas palabras en una misma oración.
No sabía de puntos finales y no los diferenciaba de un buen punto y aparte.
Las comas eran para el asunto de contexto y el punto y coma, era tan sólo una mala elección de mujer.
Yo le contemplaba perder el temple con esos desordenes alimentarios, en esas elecciones discriminadas, con esas mustias conversaciones frente a quien se le cruzara.
Era una contínua procesion de cinismo humanitario; sus ojos eran una loteria minada, cualquier número estaba predestinado a perder y a arder en el intento.
Nunca me sentí tan incombustible como ante su descarada presencia que se repetía literalmente.
Le descubrí sus peros, aprendí sus mañas, adopté sus gustos pero no me pude librar de él.
Le redescubrí mejor que nadie su letra chica, sus mentiras piadosas, sus disforias nefastas, sus relaciones de cambio sin fondo.
Le hallé en su imparcial desconocimiento del amor: con ella hoy, mañana sos vos.
Y en ese momento me dispensé a mí misma del embrollo.
Todos esos años le había estado dedicando hojas enteras, tejiendo mi red con sus incongruencias para intentar diferenciarle de los demás, para discernirle de los muchos, por adentrarle en los pocos, por el simple hecho de haber sido mío cuando no tenía desperfectos aún.
El despilfarro de tinta me salió caro en indefinidas circunstancias tras haber querido ver lo que francamente jamás estuvo en él.
Me vendía el mundo con una simple sonrisa y lo peor, es que yo le creía. (Una vez y varias más.)
Me compraba el aire que era gratis y me lo daba comprimido en un globo que cargaba a todas partes y decia: boluda.
Pero nunca me senti de esa manera; jamás tan inmoralmente crédula de mi estupidez concienzuda.
Me retiré a tiempo por esa puerta que me abriste con dudas y con intención de que fuera mía la iniciativa.
Me dispensé a mi misma de tu enrollo porque había otra en mí lugar y ahora es cómico que yo esté en el lugar de otras.
Puse un pie fuera de tu vida para que vinieras a tomarme el pelo tiempo después.
Te dí algo bueno e intercambiable, que para vos no era necesario pero sí de colección.
Me pregunto qué hice bien o qué mal acaso para que sigas volviendo, una y otra vez, a podar mi cordura.





-.Pía Augusto.-

Hubo alguien como yo - Pía Augusto

Con el correr de los años uno aprende a diferenciar amor de amistad; a discernir entre lo bueno y lo desinteresado; a construir un futuro no sin antes empezar por el presente.
Uno entiende que un amigo no es un hermano de sangre pero muchos lo serán del corazón; que los hermanos no se han elegido pero jamás te van a fallar; que los padres te aman a pesar de todo error.
Y uno sigue aprendiendo eternamente que nada se termina mientras todo vuelva a comenzar; que hay sentimientos que no claudican sino que se refuerzan y que el amor es uno de ellos.
Uno es consciente de que los fallos nos hacen humanos pero que mas humano es perdonarlos; que hay segundas oportunidades pero no perdones infinitos; que la vida es una y de nada sirve caminar sin soñar con llegar a algún lugar.
He aprendido por sobre todas las cosas que no siempre valoro lo que tengo porque me es más fácil añorarlo luego; que no siempre me quisieron como quise pero aprendí a querer mejor, aunque no tanto.
Entendí que le tengo miedo a enamorarme porque hay quienes no comparten mis mismos ideales y me he llegado a preguntar si alguna vez me enamoraré.
He llorado y reído más de una vez a causa de alguien que no me valoró; le he perdonado y vuelto a comenzar y aún así nuevamente me engañó. Aprendí entonces que no era la persona adecuada para mí por mucho que le quisiera tener al lado.
Comprendí que los sueños son lo más preciado porque nadie nos los puede quitar; que el amor no se vé pero te roba una sonrisa a toda hora; que pensar en alguien especial te ilumina la mirada.
Acepté mis defectos y abracé ms virtudes y aún así restaron complejos.
Acaté ordenes, tomé consejos, rompi las reglas y fui feliz a mi modo.
Soñé despierta, dormí con los ojos abiertos y en mis noches me pediste perdón, sin emitir sonido alguno ni viciar el aire de palabras vanas.
En mis sueños, en confidencia con mi alma, fueron sinceros conmigo y al fin tuve paz y no restaron resquemores.
Si alguna vez te preguntas por qué no lo entendés o por qué no lo has aprendido aún, tené presente que hubo alguien en tu vida a quien le enseñaste todo eso que aún te resta comprender.
Hubo alguien que quiso, que amó, que lloró, todo gracias a vos.



-.Pía Augusto.-

No voy a estar ahí - Pía Augusto

Qué sucedería si te dijera que lo supe todo antes de que dijeras nada;
que tuve la certeza antes siquiera de haber dudado;
que no existió la incógnita detras de la respuesta,
ni hubo una pregunta que aguara este latido,
porque te quise y no hubo nada que te opacara.

Qué sería de los dos si yo pudiese hacerme la desentendida,
negara todo lo que tuve dado por cierto,
no creyera lo que me dijeron alguna vez,
ni tomara en cuenta tu falta de interés,
porque quererte como te quise ya no te querrán.

Qué sentirías si uno de estos días yo de tu vida me alejara,
diera por muerto todo lo que sentimos,
no volviera a buscarte tras ningún portal,
me rehusara a volver el tiempo atrás,
porque dolida me encuentro de haber sabido querer.

Qué pensarías cuando la mires por dentro como a mi,
creyendo que volverás a encontrarme ahí,
cuando en verdad yo ya me fui
de dónde jamás me oirás nombrar
porque en esos ojos yo no voy a estar.

Sería entonces factible poder sonreír
por saber que estas pensando en mi
por creer que de tu vida no me fui
aunque en verdad yo sí me alejé
pero sigo estando ahí donde partí.





-.Pía Augusto-.

Un descripción desafortunada- Pía Augusto


Cuando comenzar quisiera por donde debiera, me invaden unas locas ansias de decir lo inapropiado.
Recapacito en el instante adecuado y retomo en el final, justo antes de comenzar lo nuestro.
Y es que me tuviste algo desorientada todo este tiempo, entre el crescendo y el descreyendo, dubitando antes de hablar por no creerte cuando te oigo.
Pensandolo bien, nunca te voy a comprender pero lo intento.
Tenés una manera tempestiva de hacer todo cuanto te propongas.
Hoy chubascos, mañana aguaceros, con vos no hay terminos medio.
Sos una aguja desenhebrada; hay una hilacha que surca tus dos ambiguas realidades, ambas cófias de cristales donde se guarda lo que se anhela, donde se pierde lo que se cela; dónde se quiere mucho sin saber querer.
Sos una tonta descripción desafortunada a la que no le sobra nada; una llave rota sin su baúl, un ladrón sin su botín.
Y será que a veces perdés lo que perseguís por no creer en la magia; por mentir en el intento; por apostar a varias ruletas; por jugar y querer salir primero, sin saber que lo primero es aprender a perder.
Te estoy describiendo sí y lo tenés todo pero no tenés nada porque te falta lo que no se enseña; te falta saber amar.





-.Pía Augusto-.

Mi nota más desafinada - Pía Augusto


Cómo describirle sin desbocar mis sentidos, sin que se erice mi piel, sin que el tacto se pierda.
Cómo nombrarle si le perdí el rastro, olvidé su rostro, si decidí olvidarlo.
No tiene sentido darle un nombre sin un hombre de carne al cual acompañe.
No es de extrañar que no tenga rumbo lo que escribo, si la única dirección en mi corazón lleva tu nombre.
Yo simplemente atino a detallarte en unas cuantas líneas, en estos renglones intangibles en que te imagino, dónde hago lo que mejor sé hacer: pensarte.
Donde te llamo a mi gusto, a mi antojo y a porfiá; donde no sos nadie pero sos idealmente mío.
Nunca voy a entender por que te acaparás de todo lo que no te pertenece empezando por mí.
Si es culpa de tu frustrado sentido de propiedad o debo retroinspeccionar mi desequilibrio emocional.
Y aunque finja olvido y lo logre, siempre vas a estar en mi vida porque de otro modo estaría con el apócope que se instaura en tu lugar.
Cómo llamarle de alguna manera, si no puedo mucitar palabra alguna, si llevo dentro una laguna, si ya no puedo hablar.
Cómo decir me equivoqué, si ya es costumbre que esto ocurra y por más que lo desee no fue equivocación.
No puedo evocar al error y librarme de mis fallos porque son mios antes que nadie, porque estaban ahi antes que vos.
No sé cómo imitar la perfección pues soy como soy y de otro modo no sería ni la mitad de quien fui.
Nunca voy a entender por qué te mostrás de esta manera, tan dulce cuando lo buscas, tan efímero cuando te siento...
Será que sos así, tan mío y tan de nadie, que nunca fue tan fácil tocarte, mi nota más desafinada; que nunca tan difícil estar lejos de vos.





-.Pía Augusto.-

26 de diciembre de 2010

.... - María Pía Augusto

Como se entiende lo que se dice
cuando se reniega de lo que se dijo
así yo comprendo tus palabras
que a mis oídos les son nécias.

Dónde se busca lo que se pierde
porque se encuentra lo que se buscó
ahí me quedo yo contemplando
eso que llaman gran desilusión.

Quizá porque soy reacia a negar,
dije que si muchas veces antes
a muchas cosas inapropiadas,
a muchas personas equivocadas.

Será que estuve de mi divorciada
que ya no creo en las alianzas
que a donde mire veo guerra
y que resguardo mi trinchera.

Yo no evoco falsas promesas
ni malgasto en amor eterno
Sólo me limito al proverbio
de ser quien impone el pero.


-.Pía Augusto.-

19 de diciembre de 2010

... - Pía Augusto

Es ese paso apresurado que te lleva
a esa puerta que no querias pisar,
que te apresa en una incógnita
preguntandote que habrá detrás.

Es esa frase nunca antes mejor dicha
al decir que nada tiene ya un final
Una suspicacia intrépida del destino
que a buen puerto te hace llegar.

Es todo cuanto hubo en el haber
esa manera rápida de crecer
Ese paso apresurado que lleva
a todo cuanto pudiste andar.

Esa marca en el velocímetro
esa pieza sin poder encajar
El rompecabezas mental
que nunca pudiste armar.

Es esa ilusión que tenías
la que supiste olvidar
Es ese sueño inesperado
que hoy vuelve a empezar.




-.Pía Augusto.-

Siempre igual - Augusto Pía

Vos y tu incansable silencio
y mis perfectos defectos
Y tu tan sublime sutileza
de no decir siquiera adiós.

Yo y mis incontables guiones
y tus insufribles excusas
Y mi tan aguda lengua
que se astilló de hablar.

Vos como cualquier otro día
y yo alguna de estas noches
nos veremos a la cara
sin decirnos la verdad.

No habrá lugar a las excusas
ni serán hirientes los silencios
Seremos una vez más los dos
sin saber que nos pasó.



-.María Pía Augusto.-

Decir adiós es crecer - Augusto Pía


Lo pensé mil veces, quizás porque dudaba o no quería creer.
Estabas ahí tan sólo para despedirte.
Te vi tan reacia a compartir, tan negada a confiar, como te ví cinco años atrás; tan igual y tan serena, como si la vida te hubiese dejado, en aquel viejo amor, congelada.
Nunca te dije cuánto me dolió aquélla vez.
No tuve el valor necesario para afrontar que en tu vida no era nadie y así permanecí. Y aún así, permanecí.
Debí haber sabido en aquél momento, que estabas sólo para despedirte y muy a pesar de mi conciencia, seguí contigo entrelazada como si en tu sangre mis venas descansaran.
Jamás supiste cómo me sentí al ser tan sólo alguien más que en tu vida ves pasar.
Yo estuve para pasar como pasa el tiempo, como se acaba el día, como se agotó nuestra amistad.
Y es porque te supe llamar amiga alguna vez, como suelo nombrar a las cosas; como se apoda a quien se quiere cuando se tienen las palabras exactas. Por eso te nombré, porque eras importante. Y seguramente yo no tuve nombre más que el propio, que hoy te reniega, que te desconoce.
Hoy te debe doler saber por fin quién fuí; saber que a nadie verás entrar en tu vida con tanto afán de entenderte y que a nadie podrás llamar amiga, porque no existe ya la palabra, se fue conmigo.
Olvidarás el nombre de las cosas y reinventarás nuestros recuerdos, para no sentirte sola cuando te vuelvan a fallar, cuando descubras lo sola que estás, soledad.




-.Pía Augusto.-

Términos, alarmas - Augusto Pía

Podrán decir que el tiempo tiene final
que todo tiene dentro de sí un arenal
que la casa se fecunda con la arena
y el minutero se corroe de segundos.

Pero dirán también que no está bien
que ningun tiempo es tan bueno
y que nunca nos alcanza
pero cuando lo hace es el final.

Hacemos caso omiso de lo fugaz
creyendo que todo puede durar
y arrastramos nuestra nostalgia
añorando lo que ha acaecido.

Somos frutos añejos del destiempo
siempre corriendo sin saber a dónde
sin el optimismo que antecede al triunfo
con la sonrisa perdida en el ayer.

Ahora entiendo porque no hay tiempo
porque nos volvemos tan vulnerables
cuando todo alrededor se hace frágil
es cuando suena la alarma del reloj.



-.Pía Augusto.-

No - Augusto, M.Pía

No te mires en esos ojos que te tienen a mal traer
que la desdicha es mucha y no sobran halagos
Esa boca no pronuncia palabras verdaderas
se hizo eco de una mentira en otras bocas.

No tomes la mano de quien te supo mentir
no tiene más razon que la de hacerte sufrir
Ese corazón no tiene mayores atributos
no cumple promesas ni rinde tributos.

No le dediques una sonrisa cómplice
pero no ignores a quien te ignoró
no le des chance de arrebatarte
la fórmula de ser quien al fin ganó.


-.Pía Augusto.-

15 de octubre de 2010

Besos - Pía Augusto

Si una boca caprichosa
hallare en mi buen puerto
No habrá ancla que enclave
si no da buenos besos.

A la impronta de tu boca
que con apuro se asoma
se le olvida que el destino
ha de ser más que mis labios.

Para quedárseme impregnados
el sabor de buenos besos
deben ser provistos con frescura
y con buen tino repartidos.

El buen vino se degusta
no sin antes ser tomado
Moja los labios el tinte
e impregna de aroma el sabor.

Lo mismo han de ser los besos
como el vino en su justa medida
un racimo de uvas en una boca
que sedienta los aprueba.





-.Pía Augusto.-

Acércate a mi - Pía Augusto

Pon tu cintura en mi cadera
posa el deseo sobre mi boca
En cada beso que he guardado
se va un poco de mi contigo.

Y aproxímate más a la locura
sin tenerle temor al pecado
que la vigilia nos demora
en la pronta entrada al cielo.

Cógele la manecilla al tiempo
que mi noche se irá a tu vera
y miéntele a mis sentidos
si es que no se fueron contigo.

Encontrarás letal la cercanía
de un cuerpo hoy resucitado
y atarás a tu mano la lujuria
acaso por mi te abandonara.

Retosa en mi húmeda caricia
y vuelve luego a tu lugar
Pero ésta noche aquí conmigo
déjalo todo ven acércate a mi.





-.Pía Augusto.-

8 de octubre de 2010

Puff... Que no te privaticen el corazón!

¿Qué buscamos los indecisos que pareciera que nunca acabamos de encontrarnos?

A veces me planteo una situación hipotética: me imagino viviendo otra realidad.
Otras tantas, sueño despierta y contemplo con mis ojos cerrados una constelación lejana, alguna galaxia perdida y me siento un satélite sin rumbo, sin planeta, girando sobre mí misma sin un propósito coherente.
Me encuentro todos los días con algún reflejo en el papel, con alguna persona que supo ser y profeso mi credo contra la mutación nefasta que cierta gente sufre constantemente.
Pareciera que es mal común sufrir ciclos menstruales los 365 días del año o que es fácil fingir sufrirlos. En todo caso, ¿reditua hacerse el sufrido?
Estimo que ciertos problemas existen fácticamente pero pongo en duda algunos que nacen de la boca para afuera; aquellos que crecen en la mente de quien se los crea ilusoriamente para que les tengan pena sino estima "por haber sufrido tanto".
Sinceramente, no creo que quien se jacta de sus problemas para llamarle oportunidad a quien debiera ser amigo, sea merecedor de la estima de almas erráticas como la mía.
¿Será que algunos ven oportunidades y medios tras cada portal, sin ver la mano que abre la puerta?
Hay quienes no saben ver más allá de unos ojos bendados y están los que se escudan detrás de quien tiene ideales y valores.

Lo ideal sería caminar libres, despojados de tapujos, sin el deber de prestar atención, con la confianza necesaria para tender un auxilio sabiendo que luego, no te van a dejar en llanta.




-.Pía Augusto.-

4 de octubre de 2010

La ira de tu adiós - Pía Augusto

La ira me controla, te exacerba, me vigoriza los sentidos, relentiza el pensamiento, te acaba por consumir. Y las decisiones ya no son voluntarias sino impensadas, impensables, dirigidas por mi rabia.
Hubiese preferido no saber, cerrar los ojos a la verdad y vivir en la utopía que me creaste.
Hubiera elegido otro sinsabor con menos espuelas, menos espinas, sin tus rosas.
Y caí en la cuenta de que el mundo es tan real que ésa es la razón de que te duela tanto morir.
No creí poder sentir sin haberlo vivido todavía y rompería un espejo con tal de hacerte volver de aquél sitio inesperado.
Destrozaría tu vista en mil pedazos, desperdigándolos por el suelo, mientras alguno cuelga aún por si todavía decides regresar por esa puerta; pero ya sos invisible.
Y duele saber que no estás más ni siquiera en el espejo, ni en ésta vida, ni en las demás.
La ira controla incluso mi creencia, mi desdicha, tu desdén inacabado.
No soy la misma desde que se marchitaron tus flores y llegó la dichosa primavera.
Crecí a tu vera, deshojada, despoblada, pero aún vivías en mí.
Y hoy, en cambio, te fuiste sin decir siquiera adiós.



-.Pía Augusto.-

Adiós - Pía Augusto

Lo vi llegar caminando a la estación
perderse entre la gente que divaga
esperar impaciente que arribe el tren
y tomarlo deseoso de llegar a destino.

Las cuatro de la tarde en aquel bagón
que se posa repleto de miradas
que trona como campana de recreo
que se pierde entre las vías.

Buscaba alguna excusa para no ver
cuando subió y fue casi inevitable.
Miraba sus pies con verguenza
como quien esconde un secreto.

Me llamó la atención aquél instante
el mismo dibujo en mi mente ocurría
y se acercó al asiento sin más prólogo
con los auriculares y ensimismado.

No se dignó a mirarme un segundo
o tal vez gustó jugar al distraído
Ni siquiera pude oír qúe música
sonaba a todo volumen en su cabeza.

Se acercaba la primera parada
y resigné mi dicha viendo el boleto
quince minutos restaban o menos
para que acabase mi idilio.

Como por capricho de mi suerte
se le acabó la bateria
y de un suspiro acomplejado
guardó todo artilugio.

Se dedicó a mirarme equidistante
a un asiento de mi,
a tres pasos de mi boca
a 3 minutos de la parada.

Tenía una boca sinuosa o quizás
ese fue el pretexto para mirarlo
nunca se lo llegué a decir
pero nunca lo olvidaré.

Restaba un minuto y acabaría
me iría de una vez sin saber
si alguna vez pudiera verle
o volverle a encontrar allí.

Me paré apresurada de un tirón
teniendo un colocón al verle
pues no dejaba de sonreir
al pararse el también.

Y tendió su mano hacia mi
aproximó un papel escrito
mientras no pude evitar
"la sonrisa de despedida".

No lo volví a encontrar
supe que se quito la vida
y en tan solo cuatro palabras
me dijo adiós sonriendo.


-.Pía Augusto.-

2 de octubre de 2010

Y cada sombra con su doble - Pia Augusto

El espejo lo reflejaba luminiscente en su cúspide
y a medida que la luz se hacia tenué distorcionaba
cruelmente todo rastro de realidad fehaciente
que pudiera quedar tímidamente en él.
La lámpara permanecía aún entonces encendida
aunque fuese de día, aunque el sol gritara.
La cortina lo cubría todo sin dejar que entrase
ni la luz, ni el sol, ni la palabra a su boca.
Vacío. Se sentía completamente vació
de adentro hacia afuera y viceversa.
Incompleto como libro de hojas secas
como un cuento sin final ni prólogo acabado.
Desde la punta de la habitación lo observé
parado en la nada que implica su mundo,
buscando motivos que hagan a su felicidad
con un muro que tuve que saber surcar.
Entonces abrió las ventanas de par en par
y dejó que la luz lo cegara por completo.
Comprendí que en lo oscuro hay comodidad
pero que sin la luz no existe la vida.
Me extrañé de conocer al fin su sombra
allí sopesada a sus pies como la nada
Parecía inmutable ahí reticente a mí
como si la oscuridad la consumiese.
La quise estrechar en mi regazo
pero era incluso inmune al tacto
Sólo tenía el color de la sombra
más su forma era igual a la suya.
Entonces sucedió lo inexplicable
algo por dentro y fuera se removió
La luz que entraba me cegó también
y quiso mi sombra hacerse presente.
Allí permanecimos inmóviles los dos
cuando él ávidamente se me acercó.
Lo vi tan de cerca como nunca antes
que sentí su aliento apoderarse de mi.
Un instante después se dió la vuelta
y dirigió su atención hacia la ventana.
Comprendí en el instante que era sombra
de aquello que bien supo ser alguna vez.
Y me encontró desnuda en el piso
empañada enteramente en la luz
y aún así envuelta en mansa oscuridad
porque yo era entonces su sombra.
Su extensión indefinida, su otra mitad
su aletargado remanso ausente de luz
Su viva imagen aún carente de color
Yo y cada sombra con su doble.





-.Pía Augusto.-

Flor imperial - Augusto Pia

El ejercicio premeditado del verbo
la conjugación de tus palabras
el sujeto tácito que se fue contigo
y la oración que no pude acabar.

La sonrisa sin tener su sustantivo
la razon que se queda en motivos
Las huellas que dejan mis pasos
y aquella mano que no aferré.

Mi moraleja sin una historia verídica;
el final feliz de algunos cuentos
El príncipe azul que nunca existió
y aquella bruja que sí conocí.

Antagónicos o complementarios
sujeto expreso que esta ausente
presunción de tosca imaginación
mano doble en tu partida literal.

Flor imperial a todos tus decretos
la asignatura pendiente de tu ego
el basto silencio cuando no hablo
el vació relleno en tus mentiras.

La partida de suerte que sí gané
la falacia que no pudiste sostener
El mundo que se cae a tus pies
y yo mirándolo atentamente caer.





-.Pía Augusto.-